Clínica Dental Azama

Anquiloglosia: signos y síntomas

Anquiloglosia:

signos y síntomas

 

La anquiloglosia es una banda inusualmente corta, gruesa o densa de tejido que une la parte inferior de la punta de la lengua a la base de la boca. Dependiendo de cuánto restrinja el tejido el movimiento de la lengua, puede interferir con la lactancia, dificultad para sacar la lengua y también puede afectar la alimentación o el habla.

 

Los signos y síntomas del frenillo lingual corto incluyen los siguientes:

1. Dificultad para la lactancia materna:

En el neonato: se traduce a un deficiente enganche al pecho (no se ha descrito problemas en caso de alimentación con biberones):

  • Incapacidad de conseguir agarre profundo: el niño se suelta frecuentemente. Tomas largas y cansadas para el bebé.
  • Incapacidad para ingerir suficiente cantidad de leche: escasa ganancia ponderal. Chasquido lingual, por la pérdida del vacío.
  • Destete temprano.

 

En la madre que amamanta:

  • Pezones doloridos y grietas, que favorecen la infección (mastitis).
  • Sensación de baja producción de leche, ya que el niño mama mucho tiempo.
  • Hipogalactia, dado que el bebé no extrae bien la leche La prevalencia de dolor inicial en el pezón en cualquier mujer que realiza lactancia materna es del 60% – 80%. Suele ser transitorio, con un pico al tercer día y resolución en 2 semanas (por lo que no siempre debemos achacar el dolor de pezón materno a la anquiloglosia presente en el niño, conviene esperar y vigilar evolución).
  • El dolor persistente en el pezón en lactantes con anquiloglosia es muy variable, del 36% – 80%. Por cada día de dolor materno en las 3 primeras semanas de la lactancia existe un riesgo de cese de la misma del 10% al 26%

 

2. Problemas de articulación del lenguaje:

  • El efecto de la anquiloglosia en el habla no está bien definido. No impide la vocalización ni el retraso en el inicio del habla.
  • Los frenillos que impiden que la lengua llegue a la encía superior son los que más probabilidad de significación clínica tienen: rotacismo (dislalia en el fonema de la “r”), dificultad para realizar sonidos sibilantes y linguales “t”, “d”, “z”, “s”, “th”, “n”, “l”.

 

3. Problemas mecánicos:

  • Mala higiene bucal. En el caso de los niños mayores o los adultos, la lengua anclada puede hacer que resulte difícil quitar los restos de alimentos de los dientes. Esto puede contribuir a la aparición de caries y a la inflamación de las encías (gingivitis).
  • Dificultades con otras actividades orales. El frenillo lingual corto puede interferir en actividades como lamer un cono de helado, lamerse los labios, besar o tocar un instrumento de viento.

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¿Cómo se puede tratar la anquiloglosia?

El tratamiento para la anquiloglosia depende de diversos factores como la edad del paciente o las posibles complicaciones que pueda ocasionar.

A medida que el niño crece, el frenillo lingual se puede dar de sí, permitiendo, así, que la lengua tenga suficiente libertad de movimiento y que el niño pueda hablar con claridad.

En cambio, si el niño presenta ciertas dificultades como las mencionadas anteriormente, será diagnosticado por un profesional por medio de un examen físico y, si lo considera oportuno, puede requerir alguno de los siguientes tratamientos:

  • Frenotomía o frenulectomía: es un procedimiento rápido y menos invasivo, por el cual se realiza un corte parcial en el frenillo lingual. Es bastante frecuente en bebés que presentan una anquiloglosia leve y puede hacerse con o sin anestesia, ya que es una zona que contiene muy pocas terminaciones nerviosas y pocos vasos sanguíneos.
  • Frenectomía: es una técnica más completa y directa, que suele realizarse en edades tempranas. Consistente en extirpar el frenillo de la lengua, bajo anestesia local, y dura alrededor de 30 minutos. En ocasiones, una vez realizada la frenectomía, el niño puede requerir de la ayuda de un logopeda.
  • Frenuloplastia: se trata de una técnica reconstructiva, ya que suele emplearse en niños más mayores o en aquellos casos en los que el frenillo es demasiado grueso. Dependiendo del caso, se reconstruye el frenillo lingual o se lleva a cabo una simple frenotomía para mejorar su funcionalidad. Este tipo de intervención requiere anestesia general y, a posteriori, se suelen recomendar ejercicios linguales para mejorar la movilidad y reducir, así, las probabilidades de que se formen cicatrices.

 

En caso de tener que realizar cualquiera de estos procedimientos al niño, la recuperación suele ser bastante sencilla. Se deberán seguir las recomendaciones del profesional como, por ejemplo, llevar a cabo una higiene oral rigurosa o evitar el contacto directo con las manos, impidiendo, así, una posible infección.

 

También es importante acudir a las revisiones periódicas pautadas por el cirujano para que pueda valorar si está curándose correctamente y asegurarse de que todo esté en orden. No obstante, ha de ser siempre un profesional quien indique cuál es el tratamiento más adecuado para cada caso.

 

Si tienes dudas, puedes ponerte en contacto con nosotr@s: llámanos o déjanos un mensaje al teléfono móvil: 623 38 95 98.

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