Fluorosis Dental
La fluorosis es una alteración del esmalte producida por una exposición excesiva al flúor durante el proceso de formación de los dientes. Esta etapa tiene lugar desde el primer trimestre de gestación hasta los seis años de vida, aproximadamente.
A pesar de que la fluorosis tiene su origen en la primera etapa de la vida, sus síntomas son visibles en los dientes definitivos, en lugar de en los dientes de leche. La exposición excesiva al flúor da lugar a una hipermineralización del esmalte y provoca que el esmalte no se forme de manera adecuada. Esto afecta a su calidad y deriva en manchas o estrías visibles en los dientes. Además, la baja calidad del esmalte provoca una mayor susceptibilidad a sufrir caries, desgastes, erosiones y sensibilidad dental.
El flúor, en cantidades adecuadas, es un mineral beneficioso para la prevención de la caries, pero provoca efectos secundarios cuando se consume en exceso durante la infancia.
Principales razones de ingesta excesiva de flúor:
- Agua: en algunas zonas el agua potable contiene una cantidad de fluoruro superior a 1,5 mg/l, cantidad que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). No obstante, el consumo de agua del grifo en España es segura, por lo que no es una causa habitual en nuestro medio. Esto solo ocurre en algunas zonas del mundo.
- Suplementos nutricionales: el consumo de ciertos suplementos con fluoruro durante el embarazo o en niños menores de seis años puede causar fluorosis dental.
- Alimentos con alto contenido en flúor: algunos alimentos procesados y bebidas pueden contener niveles significativos de flúor.
- Productos de higiene bucodental: el uso de pastas de dientes o colutorios que contienen una concentración o cantidad de flúor superior a la recomendada puede provocar fluorosis dental. Esto suele ocurrir cuando los dentífricos o enjuagues bucales no son específicos para la edad del niño.
¿Cómo se manifiesta?
Dependiendo de la gravedad de la sobredosis de flúor su aparición puede manifestarse desde finas líneas o estrías blancas brillantes hasta agujeros en el esmalte. A menudo hay manchas blancas en una zona amplia. Los incisivos se ven afectados con más frecuencia que los molares. Las manchas marrones son más raras en Europa y más frecuentes en regiones con agua potable muy fluorada, por ejemplo, en el norte de África.

La fluorosis puede producirse si un niño recibe demasiado flúor durante el desarrollo de los dientes permanentes, éstos pueden erupcionar ya con una coloración blanquecina. El esmalte sigue intacto en el momento de la erupción, pero puede desgastarse rápidamente por fragilidad y porosidad en caso de fluorosis grave. Esto también puede provocar que el esmalte se astille. La decoloración causada por la fluorosis infantil persistirá en la edad adulta.
Tratamiento para fluorosis dental
Los tratamientos para la fluorosis dental dependerán de la gravedad y del estado en que se encuentren los dientes.
En casos de fluorosis leves, el paciente presentará un color amarillento o ligera decoloración del esmalte, por lo que optaremos por un blanqueamiento dental para devolver la estética a la sonrisa.
En cambio, en los casos de fluorosis moderada o severa, en los que se haya deteriorado el esmalte dental, la solución pasará por restaurar las piezas con composite, carillas o coronas.
Factores de prevención
Los factores que nos pueden ayudar a prevenir la fluorosis son:
- Utilizar los colutorios y dentífricos recomendados por el odontopediatra, ya que así nos aseguramos de que las concentraciones de flúor son las correctas para su edad y caso en particular.
- Evitar el exceso de consumo de alimentos con alto contenido de pescado graso fluorado, verduras como las espinaca o suplementos que contengan el compuesto.
- Además de destacar que al ser tan difícil de diagnosticar en las primeras etapas de su aparición es importante acudir a revisiones con odontopediatras de forma periódica.
Concentraciones idóneas de flúor:
- Para niños pequeños (0-3 años) serían recomendables las pastas dentales con concentración entre 500-1000 ppm, en cantidad equivalente a un grano de arroz.
- Para niños (3-6 años) la dosis recomendada sería entre 1000 ppm, variará la cantidad al tamaño de un guisante.
- Para niños y adultos (de 6 años adelante) la concentración ideal sería de 1500 ppm.
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